domingo, 28 de noviembre de 2021

Luis Felipe González-Gutiérrez: géneros literarios y Psicología

 


Durante una conversación con Luis Felipe en marzo de 2021 por cortesía del 
TAOS Institute Relational Research Network
Enlace a la conversación completa: https://youtu.be/Phm4cE471rI


¡Imprescindible!:

«Este artículo presenta los resultados del proyecto de investigación “Comprensión de las teorías literarias estructuralistas y postestructuralistas en el desarrollo del yo narrador dentro del enfoque construccionista social”, y tiene por objeto establecer las constantes de significación entre el concepto de género literario trabajado por la teoría literaria estructuralista con algunos de los más importantes conceptos que el construccionismo social postula, tales como el de narración y relato. A partir de la discusión actual sobre el concepto de yo y su expresión postmoderna en variadas formas narrativas, sumado a los aportes de las teorías literarias estructuralistas y postestructuralistas. Se discute la caracterización de las narraciones sociales en términos de sus órdenes lógicos, temporales, tipos de causalidad y secuencias involucradas en la narración, lo que permite hablar social e históricamente de un género».


Acceso al artículo completo pinchando aquí.


¡Saludos!



sábado, 20 de noviembre de 2021

De una de mis próximas novelas, 'El frenesí o los movimientos inmoderados'

Imagen: obra del artista mexicano Guillermo, Memo, García, 2021, Guillermo Garcìa Figueroa (@megafi41) • Fotos y videos de Instagram


 Marta, la protagonista, dice:


«Mi cuerpo ahora amoratado es  un punto en el espacio infinito en el que se vehiculan y vinculan todas mis experiencias que lo atraviesan y construyen la respuesta envuelta en una niebla oscura a la pregunta "Quién soy yo", pregunta que nadie nunca en toda la historia de la humanidad ha sido capaz de responder, no quién soy, Marta, si no quién soy yo o sea cualquiera de las personas que se preguntan "Quién soy yo" y es que he leído hace bastante tiempo algo de un novelista muy bueno, Juan José Millás, que en mil novecientos noventa viene a decir en su novela La soledad era esto,  "A veces pienso que la identidad es algo precario, que se puede caer de uno como el pelo que se desprende cuando nos lavamos la cabeza y desaparece por el sumidero de la bañera en direcciones que ignoramos" y aunque yo no soy muy culta al menos sí que se leer y leer eso me hizo pensar un poco y ahora otra vez porque me he duchado y entiendo que no se me va ningún pelo por el sumidero porque aún soy casi una niña y a estas edades es muy raro que se te caiga algo de pelo, pero pasan otras cosas y mi cuerpo es real pero también astral y social y económico y político porque todo lo que hay en él es experiencial como no puede ser de otra manera y toda la experiencia es siempre social y política y económica, lo de astral ya es cosa de las creencias de cada cual y ahí no me meto, como tampoco hace Millás, y entonces mi cuerpo sensual y húmedo por la lluvia de la ducha y suave por el champú de huevo y marcado por los moratones de la policía que se me irán pronto aunque me duelen un poquito y con las tetas ya un poco deterioradas me otorga la sensación de ser yo, pero no, no es yo porque aunque mis experiencias se encarnan ahí, sí, eso no lo puedo negar nadie, aunque nunca no sé muy bien cómo lo hacen

Con mi cuerpo amo y escucho mi disco favorito de Lou Reed y leo novelas de Millás y veo programas en la tele y engendro a mis hijas y a mi hijo con alguna ayuda externa, eso seguro, porque además siempre hay alguna ayuda externa para todo incluso cuando los turistas esos hijos de puta me tiran, a mí y a otras mujeres, monedas de diez céntimos de euro, con mi cuerpo hago cosas, hago debería ir entrecomillado y esos caracteres creo que sí que le funcionan al ordenador del autor, así que diré con mi cuerpo "hago" cosas y "pienso" cosas también aunque no sé qué es eso de pensar o del pensamiento, creo que nadie lo sabe aunque hay una legión de psicólogos y psicólogas en todo el mundo intentando averiguarlo cada día pero no lo consiguen y sus afirmaciones verdaderas siempre adolecen de una gran falta de veracidad que nunca es lo mismo que verdad, la veracidad siempre queda abierta a diferentes posibilidades de acción, la verdad es una caja negra cerrada en sí misma que nunca conduce a nada bueno, sea esto dicho en términos morales, éticos o políticos

Mi cuerpo, joven y suave, es mío pero también es de todo el mundo porque es todo el mundo quien lo ha hecho así como es dotándolo de significado, de un significado que nunca es tal para cual o tal y cual, si no que es bastante indescriptible aunque no inimaginable ni críptico, me pregunto qué es esa palabra, "críptico", y me mareo un poco porque no lo sé, como no sé tantas otras cosas y sin embargo mi cuerpo las dice, las piensa y las hace seguramente por costumbre, porque las ha oído o pensado o hecho en algún momento de su experiencia y, por tanto, de su existencia

Mi cuerpo es como es porque es, si no fuera no sería y nadie tiene dominio sobre esos eventos tan excepcionales que lo han hecho así y no de otro modo y continúan haciéndolo, es dolor y placer, es ser madre y amante, tal vez una puta terrorista matando niños por ahí y una servidora de copas en bares nocturnos de copas, es un cuerpo con el que se han enfadado los señores de Tragalado porque he puesto unos determinados hechos al descubierto y al final he hecho algo que no quería hacer pero en el fondo sí, como tantas otras cosas de mi vida y de mi experiencia

Mi cuerpo es muy bonito, eso es así, y en realidad mis tetas se han regenerado bien bien después de dar de mamar a mis hijas, a mi hijo ya no me acuerdo de si llegué a hacerlo, y también porque los iones que reinan por esta casa últimamente han penetrado en mis células mamarias y las han revitalizado, que para eso están los iones, para qué si no, y eso me permite atesorar la ilusión de que mi marido vuelva y vuelva a enamorarse de mí sea como sea para poder volver a ser una familia más o menos normal sin necesidad de ansiar monedas de diez céntimos ni dar mamadas a ningún jefe detrás de la barra de un bar de copas ilegal cualquiera en el que entre la policía como Pedro por su casa y eso es así tal cual, mi cuerpo no es exactamente mío, si no que está atravesado por las palabras que siempre se lleva el viento, como las emociones, los amores y las moraduras actuales del propio cuerpo que, entonces no son suyas pero tampoco imaginadas ni compartidas, digámoslo así por ahora

No puedo seguir pensando en esto porque mi cabeza se hace un bombo, da tumbos y no me puedo recuperar adecuadamente de que mi vecino se haga pajas mirándome de tapadillo, aunque eso no me molesta mucho, pero sí un poco, tengo tentaciones de denunciarlo pero no tengo pruebas, solo que la próxima vez podría hacerle unas fotos con el móvil, pero entonces él me podría denunciar a mí por hacer fotos de su picha, que eso está prohibidísimo, además de que la tiene pequeña y fea

No debo seguir pensando en esto porque tengo cosas más importantes que hacer ahora mismo, aún es pronto para que las niñas vuelvan y tengo un rato para ir a la estación de Atocha por si mi marido ha vuelto en tren desde Lisboa, Moscú, Barcelona o donde quiera que estuviese, eso es prioritario ahora mismo mientras decido empezar a vestirme con unas bragas limpias, unos vaqueros que me vienen un poco grandes y una blusa casi transparente sin sostén debajo que cuando él me vea seguro que se pondrá muy muy caliente y enseguida volverá a  enamorarse de mí frenéticamente en el acto y entonces tendrá lugar eso, el acto sexual en el que los cuerpos adquieren siempre su sentido sea el que sea que eso no depende de mí ni de lo que escriba por aquí que no pasará a la historia de la sexualidad ni de la psicología ni de la literatura, solo puedo aspirar a que pase a la historia experiencial de quien lo lea si es que quiere porque en eso tampoco tengo nada que decir ni opinar, las cosas son frenéticas, móviles e inmoderadas mientras se deslizan debajo de un manto de emociones inexplicables, entonces es preciso tener muy en cuenta el factor tiempo porque todo tiene su tiempo, cada cosa a su tiempo, tempus fugit y el tiempo es oro

Mi cuerpo dice mucho de mí, aunque no todo porque aunque habla mucho no lo dice todo, eso es simplemente imposible, yo diría que es prácticamente imposible, mi vecino el pajero no lo sabe todo de él a pesar de ver mi cuerpo desnudo, mi marido no lo sabe todo de él a pesar de haber estado dentro de él, otras personas también lo han estado dentro de él en contra de mi voluntad aparentemente indestructible aunque a veces se rompe, sí, mi cuerpo se rompe a veces y no solo cuando tengo la regla que eso es algunos meses muy duro y la pancha me duele mucho muy a mi pesar y de los gelocatiles que me tomo a mogollón, otros meses me duele menos y aguanto como puedo aunque la sangre siempre fluye y yo la aguanto como puedo con unos cuantos trapos de cocina porque nunca me ha dado para compresas o tampones de marca excepto al principio con la menarquia o la primera regla que me viene a los once años, mes arriba mes abajo, y enseguida, unos meses más tarde dejo de sangrar porque ya me quedo embarazada de Genoveva y cuando una está preñada o embarazada ya no tiene sangre hormonal porque las hormonas se dedican a otros quehaceres que para eso están en esos momentos tan cruciales en que la mujer abandona la pubertad y se acerca a la maternidad, no siempre porque cualquier mujer también tiene derecho a no ser madre jamás

Mi cuerpo es oro y miel, sangre y amor, saliva y coñac, sabor a mar y a montaña, mística y turgencia, realidad y ficción, bondad y maldad y todo lo que hay en medio, fruto de la imaginación y de la dominación política, sujeto del patriarcado y objeto de poesía sin ninguna posibilidad de llegar a acuerdos ni siquiera que sean puntuales a pesar de las diversas negociaciones en que participa buscando objetivos vitales que nunca existen porque eso simplemente no puede ser de ninguna de las maneras

En fin, ya tengo muy poco que añadir porque ya he dicho demasiado, y tengo mucho que agradecer a quien lea esto porque nunca nadie me escucha cuando hablo y eso es un grave problema de identidad, de identidades que se van frecuentemente por el sumidero de la bañera, Millás dixit, de la vida a punta pala sin tener un alma gemela que me entienda excepto La Chochos a pesar de las diferencias volátiles, frenéticas y vertiginosas que, sin embargo, nos unen y no nos alejan excepto por su muerte cruel, dolorosa, solitaria y abandonada por todo el mundo y yo no pude ir a despedirla».


Mientras tanto, hasta que se publique que tardará un ratito: Josep Segui Dolz I autor

¡Saludos,




sábado, 29 de mayo de 2021

Practicantes del diálogo colaborativo como inflirtradores. Mónica Sesma

 

La Doctora Mónica Sesma-Vázquez es miembro de la Junta del TAOS Institute y Directora Ejecutiva de la Red del Certificado Internacional en Prácticas Coaborativo-dialógicas. Mexicana de origen, actualmente reside y trabaja en Calgary, Canadá. Aquí se puede acceder a más información y aquí al artículo original en inglés.


Me permito trasladar a este papel mi traducción del original en inglés de la columna con cuyo título encabezo esta entrada. Suscribo las palabras de la Doctora Sesma al ciento por ciento.

Toda traducción es siempre una interpretación (a veces incluso una traición; no es este el caso) y conlleva multitud de complicaciones. Así la palabra infiltrators tiene, según el traductor de Google, el significado de inflirtradores. Y va y me encuentro con la dificultad de que, de acuerdo con el diccionario de la RAE, esta palabra no existe en español. ¿Qué hacer? Pues me voy a buscar el significado de una palabra próxima, por ejemplo, inflirtrar. Aquí se pueden encontrar sus variados significados.

De todos, los que más me gustan son el uno y el seis. Del resto encuentro ideas interesantes, si bien descarto conceptos como doctrina, fuerzas enemigas, espionaje, propaganda o sabotaje. Aunque he de reconocer que muchas y muchos de quienes trabajamos desde las Prácticas Colaborativo dialógicas somos víctimas en más de una o dos ocasiones de esas actividades. Pero no me voy a poner a llorar por eso ahora, claro. Ni a defenderme.

Me gusta mucho la definición número seis porque, bueno, ser nocivo no está nada mal de vez en cuando según en qué contextos y para quién o quienes. Pero va, como estamos en Navidad (¿o no?), más vale ser buenos y japiflowers que ser nocivos. Por ahora. 

Pero vayamos a la traducción de la columna, que es de lo que se trata. Y recuerdo que muy prontito iniciamos el VI Encuentro/Congreso de Prácticas Colaborativo dialógicas, esta vez en línea, y que te esperamos, si es que todavía no te has registrado aunque sea para inflirtrarte. La propia Mónica estará co-faciltando algunos talleres (ver programa) ¡Saludos! Josep.

-----

Practicantes del diálogo colaborativo como inflirtradores

Mónica Sesma

 

Me siento muy afortunada de haber conocido durante la última década a los colegas más talentosos y brillantes. Inspirados por el trabajo de Harlene Anderson, los practicantes colaborativo-dialógicos influyen, impactan y transforman los espacios relacionales que nutren y las ideas que co-crean con otros. He sido testigo de cómo los amigos y colegas colaborativos son magníficos inflirtradores transformando las prácticas dentro de las comunidades y organizaciones, ya sea en terapia, educación, supervisión, políticas, investigación y otros campos de práctica. He estado observando y participando, y me pregunto, ¿cómo pueden hacer eso? Aquí van algunos pensamientos:

 

La curiosidad como apoyo

En términos generales, el apoyo implica dar soporte a otras personas y ayudarlas a expresar o comunicar sus ideas y perspectivas, y afirmarlas en la defensa de sus derechos. Los practicantes colaborativo-dialógicos se sienten seguros al hacer preguntas, particularmente las difíciles. Se vuelven realmente curiosos y esto les ayuda a abrir el diálogo y la colaboración. Por ejemplo, he estado en diferentes espacios donde seleccionamos personas por sus diferentes roles. He visto racismo estructural y políticas que afectan a inmigrantes, refugiados, personas de color de piel diferente al blanco caucasiano y grupos marginados. Cuando soy testigo de las injusticias sociales en estos procesos empiezo a hacer preguntas difíciles: ¿Cuánto tiempo hace que se creó esta política? ¿Quiénes fueron los que las definieron? ¿Quién concluyó hacerlo así? ¿Por qué los estudiantes internacionales no pueden…? ¿Cómo decidimos quién puede convertirse en miembro y quién no? ¿Qué ideas están influyendo en nuestras decisiones actuales? Seamos infiltrados desde adentro y comencemos a hacer preguntas desafiantes para defender a otros que tienen menos poder.

 

No saber como revolución

Podemos entender la revolución como cualquier intento de un grupo o comunidad de cambiar el "sistema político" de su país. Sin embargo, la revolución también ocurre en otras áreas: las artes, la ciencia, la psicología, las prácticas terapéuticas, etc. Para mí la revolución trata de transformar las prácticas dominantes y opresivas y, por supuesto, es política. Harlene Anderson (2005) ha discutido ampliamente el término “no saber” y la connotación más crítica para mí es el énfasis en que las personas crean significado con los demás y reconociendo que el diálogo es un proceso interactivo donde se producen nuevos significados y comprensiones. Los practicantes colaborativo-dialógicos buscan generar un espacio para el diálogo y co-crear el cambio. Por ejemplo, creando espacios más diversos tienen la clara intención de hacer que las personas se sientan bienvenidas, valoradas, apreciadas, visibles e importantes. Las comunidades de aprendizaje colaborativo son un gran ejemplo de esta intencionalidad. En el corazón de la práctica colaborativa, buscamos oportunidades para crear polifonía y adoptar una variedad de sabidurías, reconociendo y conversando con múltiples voces y puntos de vista. Seamos infiltrados desde adentro y creemos nuevos significados para un mundo más inclusivo y equitativo.

 

La escucha radical como disrupción

En un mundo dominado por el micromanaging dictando y prescribiendo cómo practicar en nuestros campos (cómo enseñar, cómo hacer terapia, cómo hacer investigación, etc.), encuentro que la escucha radical y la presencia radical (McNamee, 2015) pueden ser acciones disruptivas asombrosas que desafían las formas tradicionales de practicar y brindan oportunidades para que las personas con las que nos relacionamos expandan su imaginación y abran sus ojos, mentes y oídos a novedosas, valientes y desenfrenadas formas de ser. Seamos infiltrados desde adentro y dejémonos sorprender e inspirar por los demás y hacerlos sentir escuchados.

 

Si está interesado en aprender más sobre las prácticas colaborativas, considere unirse al Congreso ICCP 2021, del 5 al 26 de junio: 2021 V ICCP Encuentro virtual (ESPAÑOL) | iccp (collaborative-dialogic-practices.net)

Le encantará saber que Harlene Anderson, Sheila McNamee, Ken Gergen y Jakko Seikkula son los oradores invitados a la sesión de apertura el 5 de junio.


Referencias:

Anderson, H. (2005). Myths about “not‐knowing”. Family Process44(4), 497–504. https://doi.org/10.1111/j.1545-5300.2005.00074.x

McNamee, S. (2015). Radical presence: Alternatives to the therapeutic state. European Journal of Psychotherapy & Counselling: Beyond the Therapeutic State17(4), 373–383. https://doi.org/10.1080/13642537.2015.1094504


miércoles, 13 de enero de 2021

CENSURA

Esta es la imagen de miniatura que ayer nos censuraron en YouTube dando unas explicaciones muy amables; eso sí.

Forma parte de la obra Lo que tenga que ser, será, del artista mexicano Memo G., Guillermo García Figueroa (@megafi41) • Fotos y videos de Instagram,



... que diseñó exprofeso para la portada de mi novela del mismo título, Lo que tenga que ser, será | Josepseguidolz.


En su amable comunicación me informan de que la imagen infringe su política sobre sexo y desnudosPolíticas sobre desnudos y contenido sexual - Ayuda de YouTube (google.com), en la que, entre otras cosas, hablan de "contenido explícito que pretenda provocar placer de carácter sexual" ¡Ostras, hasta dónde puede llegar la mojigatería de algunas/os! 

Subí un vídeo promocional de la novela que está en otras redes sociales sin ningún problema y... ¡lo más interesante!... que permanece público en el propio YouTube y donde la misma imagen aparece en varias ocasiones, https://youtu.be/gR2_r2dzaqA.

En fin, permitidme un consejo: si pensáis publicar algo sobre El nacimiento de Venus, de  Sandro Botticelli, por ejemplo, usad esta imagen más acorde con los tiempos, no sea que os censuren también el original:

Imagen: freakingnews.com

Espero que no lean la novela en sí porque si esa censura es solo por la miniatura, ¡si la leen me meten en prisión! seguro.

¡Ah! Y eso justo el día en que abrí mi página en Facebook como autor para diferenciar de otras actividades propias de la vida común, Josep Seguí Dolz, autor | Facebook.

¡Saludos!

Josep


martes, 15 de diciembre de 2020

Escribir como tocarse los huevos


 

(En este escrito utilizo el género neutro sin ninguna connotación sexista ni binarista).

Por si alguien no lo entiende, “tocarse los huevos” es una expresión popular que quiere decir algo así como “no hacer nada”, “perder el tiempo”, “holgazanear” y cosas parecidas. Y escribir tiene bastante de eso, independientemente del género que se practique (incluso el de la literatura científica).

El género de la autoayuda merece capítulo aparte, ya que ahí sí que hay que trabajar mucho, sobre todo en plagiar lo que otros escriben intentando que no se note (aunque siempre se nota, claro), o incluso auto plagiándose, que es dificilísimo. O eso me parece, vaya.

Para escribir (bien o mal ya no es asunto mío; en todo caso de los doctores en Caligrafía) es necesario no querer enseñar nada a la gente, como Stephen King, y divertirse mucho, como Harumi Murakami. Si uno quiere transmitir mensajes, entonces no escribe, predica. Y si otro padece escribiendo, más vale que se vaya a dar un paseo y se piense dos veces si vale la pena sufrir tanto o si no será mejor entrar a una iglesia y pedir confesión. O a un establecimiento de psicología clínica, de orientación psicoanalítica mejor (que es donde de verdad hacen aflorar los traumas infantiles y todo eso). Además, ahí siempre hay clínex gratis.

Tampoco hace falta tener una historia interior que contar ni fijarse en las tendencias del mercado. Si quien escribe hace esto último lo que quiere es hacerse millonario, como Dan Brown o J. K. Rowling. Supongo que eso no debe de estar nada mal (ser millonario). Aunque uno escriba mierdas al estilo del primero; de la segunda no lo sé porque nunca he leído ninguno de sus libros. Y si tiene esa historia miente porque nunca hay nada en el interior. Para escribir bien, según los cánones (y además de la Caligrafía) debería de ser suficiente con tener una historia; sin calificativos. Y casi casi que ni siquiera eso (mejor, a ser posible).

El escritor profesional vive del cuento (nunca mejor dicho). A veces trata de imitar a la realidad (algo imposible según Juanjo Millás) o de inventar mundos imaginarios que nunca tienen nada que ver con los que escribe Jorge Luis Borges (esos sí que son reales; más que la propia realidad). Claro que, excepto los del genial argentino (perdón, todos los autores que he citado hasta ahora son geniales; menos Brown, Rowling repito que no lo sé), los otros mundos sirven muy bien para los guiones de video juegos y para algunas series de Netflix. Y eso forma parte de la cultura popular no solo entre los más jóvenes que (me creas o no) siempre saben lo que hacen; también entre los mayores, siempre con sus celulares o sus plaiesteison o sus televisores inteligentes. Y la cultura popular es sagrada. Y lo sagrado no se toca, so pena de ir al infierno, que es otro mundo imaginario muy bien construido. Los huevos sí, sí que se tocan. Los propios y los de los demás. Es bastante saludable. (Sustitúyase, si se quiere, "huevos" por otro sujeto, "parrús" por ejemplo).

No hace falta utilizar palabras malsonantes, como hago yo en el título de este escrito para llamar tu atención; igual que con la imagen de Javier Bardem de la peli de mi admirado (y también genial) Bigas Luna. Aunque alguna mola de vez en cuando. Tampoco hay que ser muy explícito con cosas de sexo o de violencia o de política. Con asuntos de amor, sí. Eso siempre caracteriza a la buena literatura (incluso a la científica; no digamos a la de autoayuda).

No sé si quería escribir algo más por aquí, ya no me acuerdo. Así que voy a seguir tocándome los huevos en otro sitio (en mi próxima novela, por ejemplo, La chica que ha perdido el norte).

¡Ah! Que no se me olvide esto: «para escribir bien (además de la Caligrafía y los cánones) hay que ser muy cuidadoso con la Ortografía». Por ejemplo, no hay que abusar de los paréntesis (como yo sí que hago en este escrito; mal hecho).

¡Hasta luego!

Josep

www.josepseguidolz.info 


jueves, 26 de noviembre de 2020

Publicada mi nueva novela "Lo que tenga que ser, será"

Imagen de portada: Guillermo Garcìa Figueroa, Memo G. https://www.instagram.com/megafi41/


Pues, como ya vengo anunciando, este blog parece más uno de Literatura que de Psicología. Y también hace tiempo que digo que la Psicología es una Ciencia del Lenguaje (2015, p. 256 y sigs.). Y este, el lenguaje, no es nada sin la conversación. 

Con un libro, sea del género que sea, conversamos. Parece bastante verosímil pensar que lo leemos, ¿no?. Pero también hablamos con él, con sus personajes; reflexionamos juntas y juntos; a veces lo comentamos con amigas y amigos. Y con todo ello, desde la pura lectura aparentemente solitaria hasta el diálogo con otras personas ponemos en marcha el lenguaje simbólico y su aplicación práctica, la conversación, repito.

Y, ¿qué otra cosa es la Psicología más que lenguaje en acción?

Mi nueva novela ya está disponible (por ahora mismo solo en territorio español y en papel; pero pronto en otros lugares y también en formato electrónico). 

Aquí va un enlace informativo y con el primer capítulo: Lo que tenga que ser, será | Josepseguidolz.

Y aquí el enlace de compra, si te apetece: Comprar Lo que tenga que ser, será de Josep Seguí Dolz en LibrosCC - Comprar Libro.

¡Espero que te guste! Saludos,

Josep

www.josepseguidolz.info

Referencia: Seguí Dolz, Josep (2015). Mentalidad humana. De la aparición del lenguaje a la psicología construccionista social y las prácticas colaborativas y dialógicas. Amazon CreativeSpace. Mentalidad humana | Josepseguidolz.



miércoles, 9 de septiembre de 2020

El nombre del Nilo es el Nilo...


 

Uno de los momentos más brillantes de Sócrates/Platón está en el Cratilo. Y lo de la caverna y todo ese rollo, pues vamos a dejarlo estar.

Con la Patrística católica (más de mil años durante la Dark Age, la Edad Media) predomina el esencialismo divino, claro. La caverna vence a la palabra, como no puede ser de otra forma dadas las circunstancias contextuales.

Hay un momento hacia finales del siglo XI en que Abelardo -sí, el de Eloísa- y su discípulo, Roscelino, debaten acerca de si la esencia de las cosas está propiamente en ellas o en lo que se dice de las mismas, dando lugar al 'primer nominalismo'. El debate termina pronto. La esencia no está ni en las cosas ni en las palabras; está en Dios. Por cierto, durante esos cientos de años oscuros Aristóteles está prohibido por la Patrística, claro; su lógica filosófica es inadmisible para el Poder de la Iglesia Católica. La obra del estagirita nos llega a través de traducciones de filósofos judíos y árabes y no se empiezan a leer/conocer hasta poco antes del Renacimiento.

El problema de Dios (y su existencia) había quedado prácticamente resuelto ya en el siglo III cuando Plotino (neoplatónico, por cierto) dijo más o menos que Dios es lo que no se puede conocer. Si esto es así (y también que Él es la esencia de todo), tampoco se puede conocer eso, la esencia (sic), excepto que, si la hay, esté en otro lugar más terreno, déjame decirlo así.

Y es curioso que no nos quede nada escrito por mi admirado Roscelino di Compiegne; tan solo una carta a su maestro (ya ex en esos momentos), Pedro Abelardo. En tiempos de hogueras es fácil imaginar dónde terminaron sus (posibles) obras. En La esencia de las cosas, https://www.josepseguidolz.info/la-esencia-de-las-cosas me permito novelar algunas posibles reflexiones del de Compiegne.

En la actualidad -tiempos de 'realismo inocente', como me atrevo a calificar, y de postverdad- la esencia no está en las propias cosas; eso sería de un materialismo y empirismo que los inocentes no pueden admitir. Tampoco está en las palabras. Eso, según ellos, es racionalismo (pero no, -como dice de manera bastante provocativa mi amigo el catedrático de Psicología social de la UAB, Lupicinio Íñiguez, sería en todo caso palabrerismo (¡me apunto!)-.

Entonces... ¿dónde? ¿O es que no la hay (esencia, digo)?

¡Saludos!