sábado, 29 de mayo de 2021

Practicantes del diálogo colaborativo como inflirtradores. Mónica Sesma

 

La Doctora Mónica Sesma-Vázquez es miembro de la Junta del TAOS Institute y Directora Ejecutiva de la Red del Certificado Internacional en Prácticas Coaborativo-dialógicas. Mexicana de origen, actualmente reside y trabaja en Calgary, Canadá. Aquí se puede acceder a más información y aquí al artículo original en inglés.


Me permito trasladar a este papel mi traducción del original en inglés de la columna con cuyo título encabezo esta entrada. Suscribo las palabras de la Doctora Sesma al ciento por ciento.

Toda traducción es siempre una interpretación (a veces incluso una traición; no es este el caso) y conlleva multitud de complicaciones. Así la palabra infiltrators tiene, según el traductor de Google, el significado de inflirtradores. Y va y me encuentro con la dificultad de que, de acuerdo con el diccionario de la RAE, esta palabra no existe en español. ¿Qué hacer? Pues me voy a buscar el significado de una palabra próxima, por ejemplo, inflirtrar. Aquí se pueden encontrar sus variados significados.

De todos, los que más me gustan son el uno y el seis. Del resto encuentro ideas interesantes, si bien descarto conceptos como doctrina, fuerzas enemigas, espionaje, propaganda o sabotaje. Aunque he de reconocer que muchas y muchos de quienes trabajamos desde las Prácticas Colaborativo dialógicas somos víctimas en más de una o dos ocasiones de esas actividades. Pero no me voy a poner a llorar por eso ahora, claro. Ni a defenderme.

Me gusta mucho la definición número seis porque, bueno, ser nocivo no está nada mal de vez en cuando según en qué contextos y para quién o quienes. Pero va, como estamos en Navidad (¿o no?), más vale ser buenos y japiflowers que ser nocivos. Por ahora. 

Pero vayamos a la traducción de la columna, que es de lo que se trata. Y recuerdo que muy prontito iniciamos el VI Encuentro/Congreso de Prácticas Colaborativo dialógicas, esta vez en línea, y que te esperamos, si es que todavía no te has registrado aunque sea para inflirtrarte. La propia Mónica estará co-faciltando algunos talleres (ver programa) ¡Saludos! Josep.

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Practicantes del diálogo colaborativo como inflirtradores

Mónica Sesma

 

Me siento muy afortunada de haber conocido durante la última década a los colegas más talentosos y brillantes. Inspirados por el trabajo de Harlene Anderson, los practicantes colaborativo-dialógicos influyen, impactan y transforman los espacios relacionales que nutren y las ideas que co-crean con otros. He sido testigo de cómo los amigos y colegas colaborativos son magníficos inflirtradores transformando las prácticas dentro de las comunidades y organizaciones, ya sea en terapia, educación, supervisión, políticas, investigación y otros campos de práctica. He estado observando y participando, y me pregunto, ¿cómo pueden hacer eso? Aquí van algunos pensamientos:

 

La curiosidad como apoyo

En términos generales, el apoyo implica dar soporte a otras personas y ayudarlas a expresar o comunicar sus ideas y perspectivas, y afirmarlas en la defensa de sus derechos. Los practicantes colaborativo-dialógicos se sienten seguros al hacer preguntas, particularmente las difíciles. Se vuelven realmente curiosos y esto les ayuda a abrir el diálogo y la colaboración. Por ejemplo, he estado en diferentes espacios donde seleccionamos personas por sus diferentes roles. He visto racismo estructural y políticas que afectan a inmigrantes, refugiados, personas de color de piel diferente al blanco caucasiano y grupos marginados. Cuando soy testigo de las injusticias sociales en estos procesos empiezo a hacer preguntas difíciles: ¿Cuánto tiempo hace que se creó esta política? ¿Quiénes fueron los que las definieron? ¿Quién concluyó hacerlo así? ¿Por qué los estudiantes internacionales no pueden…? ¿Cómo decidimos quién puede convertirse en miembro y quién no? ¿Qué ideas están influyendo en nuestras decisiones actuales? Seamos infiltrados desde adentro y comencemos a hacer preguntas desafiantes para defender a otros que tienen menos poder.

 

No saber como revolución

Podemos entender la revolución como cualquier intento de un grupo o comunidad de cambiar el "sistema político" de su país. Sin embargo, la revolución también ocurre en otras áreas: las artes, la ciencia, la psicología, las prácticas terapéuticas, etc. Para mí la revolución trata de transformar las prácticas dominantes y opresivas y, por supuesto, es política. Harlene Anderson (2005) ha discutido ampliamente el término “no saber” y la connotación más crítica para mí es el énfasis en que las personas crean significado con los demás y reconociendo que el diálogo es un proceso interactivo donde se producen nuevos significados y comprensiones. Los practicantes colaborativo-dialógicos buscan generar un espacio para el diálogo y co-crear el cambio. Por ejemplo, creando espacios más diversos tienen la clara intención de hacer que las personas se sientan bienvenidas, valoradas, apreciadas, visibles e importantes. Las comunidades de aprendizaje colaborativo son un gran ejemplo de esta intencionalidad. En el corazón de la práctica colaborativa, buscamos oportunidades para crear polifonía y adoptar una variedad de sabidurías, reconociendo y conversando con múltiples voces y puntos de vista. Seamos infiltrados desde adentro y creemos nuevos significados para un mundo más inclusivo y equitativo.

 

La escucha radical como disrupción

En un mundo dominado por el micromanaging dictando y prescribiendo cómo practicar en nuestros campos (cómo enseñar, cómo hacer terapia, cómo hacer investigación, etc.), encuentro que la escucha radical y la presencia radical (McNamee, 2015) pueden ser acciones disruptivas asombrosas que desafían las formas tradicionales de practicar y brindan oportunidades para que las personas con las que nos relacionamos expandan su imaginación y abran sus ojos, mentes y oídos a novedosas, valientes y desenfrenadas formas de ser. Seamos infiltrados desde adentro y dejémonos sorprender e inspirar por los demás y hacerlos sentir escuchados.

 

Si está interesado en aprender más sobre las prácticas colaborativas, considere unirse al Congreso ICCP 2021, del 5 al 26 de junio: 2021 V ICCP Encuentro virtual (ESPAÑOL) | iccp (collaborative-dialogic-practices.net)

Le encantará saber que Harlene Anderson, Sheila McNamee, Ken Gergen y Jakko Seikkula son los oradores invitados a la sesión de apertura el 5 de junio.


Referencias:

Anderson, H. (2005). Myths about “not‐knowing”. Family Process44(4), 497–504. https://doi.org/10.1111/j.1545-5300.2005.00074.x

McNamee, S. (2015). Radical presence: Alternatives to the therapeutic state. European Journal of Psychotherapy & Counselling: Beyond the Therapeutic State17(4), 373–383. https://doi.org/10.1080/13642537.2015.1094504


miércoles, 13 de enero de 2021

CENSURA

Esta es la imagen de miniatura que ayer nos censuraron en YouTube dando unas explicaciones muy amables; eso sí.

Forma parte de la obra Lo que tenga que ser, será, del artista mexicano Memo G., Guillermo García Figueroa (@megafi41) • Fotos y videos de Instagram,



... que diseñó exprofeso para la portada de mi novela del mismo título, Lo que tenga que ser, será | Josepseguidolz.


En su amable comunicación me informan de que la imagen infringe su política sobre sexo y desnudosPolíticas sobre desnudos y contenido sexual - Ayuda de YouTube (google.com), en la que, entre otras cosas, hablan de "contenido explícito que pretenda provocar placer de carácter sexual" ¡Ostras, hasta dónde puede llegar la mojigatería de algunas/os! 

Subí un vídeo promocional de la novela que está en otras redes sociales sin ningún problema y... ¡lo más interesante!... que permanece público en el propio YouTube y donde la misma imagen aparece en varias ocasiones, https://youtu.be/gR2_r2dzaqA.

En fin, permitidme un consejo: si pensáis publicar algo sobre El nacimiento de Venus, de  Sandro Botticelli, por ejemplo, usad esta imagen más acorde con los tiempos, no sea que os censuren también el original:

Imagen: freakingnews.com

Espero que no lean la novela en sí porque si esa censura es solo por la miniatura, ¡si la leen me meten en prisión! seguro.

¡Ah! Y eso justo el día en que abrí mi página en Facebook como autor para diferenciar de otras actividades propias de la vida común, Josep Seguí Dolz, autor | Facebook.

¡Saludos!

Josep


martes, 15 de diciembre de 2020

Escribir como tocarse los huevos


 

(En este escrito utilizo el género neutro sin ninguna connotación sexista ni binarista).

Por si alguien no lo entiende, “tocarse los huevos” es una expresión popular que quiere decir algo así como “no hacer nada”, “perder el tiempo”, “holgazanear” y cosas parecidas. Y escribir tiene bastante de eso, independientemente del género que se practique (incluso el de la literatura científica).

El género de la autoayuda merece capítulo aparte, ya que ahí sí que hay que trabajar mucho, sobre todo en plagiar lo que otros escriben intentando que no se note (aunque siempre se nota, claro), o incluso auto plagiándose, que es dificilísimo. O eso me parece, vaya.

Para escribir (bien o mal ya no es asunto mío; en todo caso de los doctores en Caligrafía) es necesario no querer enseñar nada a la gente, como Stephen King, y divertirse mucho, como Harumi Murakami. Si uno quiere transmitir mensajes, entonces no escribe, predica. Y si otro padece escribiendo, más vale que se vaya a dar un paseo y se piense dos veces si vale la pena sufrir tanto o si no será mejor entrar a una iglesia y pedir confesión. O a un establecimiento de psicología clínica, de orientación psicoanalítica mejor (que es donde de verdad hacen aflorar los traumas infantiles y todo eso). Además, ahí siempre hay clínex gratis.

Tampoco hace falta tener una historia interior que contar ni fijarse en las tendencias del mercado. Si quien escribe hace esto último lo que quiere es hacerse millonario, como Dan Brown o J. K. Rowling. Supongo que eso no debe de estar nada mal (ser millonario). Aunque uno escriba mierdas al estilo del primero; de la segunda no lo sé porque nunca he leído ninguno de sus libros. Y si tiene esa historia miente porque nunca hay nada en el interior. Para escribir bien, según los cánones (y además de la Caligrafía) debería de ser suficiente con tener una historia; sin calificativos. Y casi casi que ni siquiera eso (mejor, a ser posible).

El escritor profesional vive del cuento (nunca mejor dicho). A veces trata de imitar a la realidad (algo imposible según Juanjo Millás) o de inventar mundos imaginarios que nunca tienen nada que ver con los que escribe Jorge Luis Borges (esos sí que son reales; más que la propia realidad). Claro que, excepto los del genial argentino (perdón, todos los autores que he citado hasta ahora son geniales; menos Brown, Rowling repito que no lo sé), los otros mundos sirven muy bien para los guiones de video juegos y para algunas series de Netflix. Y eso forma parte de la cultura popular no solo entre los más jóvenes que (me creas o no) siempre saben lo que hacen; también entre los mayores, siempre con sus celulares o sus plaiesteison o sus televisores inteligentes. Y la cultura popular es sagrada. Y lo sagrado no se toca, so pena de ir al infierno, que es otro mundo imaginario muy bien construido. Los huevos sí, sí que se tocan. Los propios y los de los demás. Es bastante saludable. (Sustitúyase, si se quiere, "huevos" por otro sujeto, "parrús" por ejemplo).

No hace falta utilizar palabras malsonantes, como hago yo en el título de este escrito para llamar tu atención; igual que con la imagen de Javier Bardem de la peli de mi admirado (y también genial) Bigas Luna. Aunque alguna mola de vez en cuando. Tampoco hay que ser muy explícito con cosas de sexo o de violencia o de política. Con asuntos de amor, sí. Eso siempre caracteriza a la buena literatura (incluso a la científica; no digamos a la de autoayuda).

No sé si quería escribir algo más por aquí, ya no me acuerdo. Así que voy a seguir tocándome los huevos en otro sitio (en mi próxima novela, por ejemplo, La chica que ha perdido el norte).

¡Ah! Que no se me olvide esto: «para escribir bien (además de la Caligrafía y los cánones) hay que ser muy cuidadoso con la Ortografía». Por ejemplo, no hay que abusar de los paréntesis (como yo sí que hago en este escrito; mal hecho).

¡Hasta luego!

Josep

www.josepseguidolz.info 


sábado, 5 de diciembre de 2020

Sobre correcciones

Retrato de Jorge Luis Borges por Beti Alonso

 

Publicamos nuestros libros para librarnos de ellos, para no pasar el resto de nuestras vidas corrigiendo borradores.
Jorge Luis Borges

Por hache o por be desde hace unos meses vengo recibiendo gran cantidad de ofertas de cursos para escribir y servicios para escritores. Está bien, muy bien.

Uno de los servicios que me llama la atención es el de corrección. No voy a ser yo quien diga que no puede ser útil, no. Pero, sinceramente, no me imagino a Borges, o a Cervantes, o a Edgar Allan Poe por citar a algunos de los grandes autores del mundo mundial dando a corregir El Aleph, o El Quijote, o El barril de amontillado a terceros, por muy profesionales y expertos que sean. ¿Y tú?

Déjame que te cuente que yo mismo colaboro con algunas revistas o publicaciones de ciencias sociales —básicamente Psicología, que es lo mío— como corrector ciego. No me encanta; pero lo hago a gusto porque me ayuda a mantenerme en forma en un mundo, el de las publicaciones científicas, que abandoné hace tiempo en el sentido de no escribir ni publicar en ellas. No por nada en especial, ¿eh? Serán mis manías...

Pero esta última actividad no tiene nada que ver con la primera, que conste.

Y déjame que te cuente también que en mi última novela —la recién publicada Lo que tenga que ser, será— no ha habido intervención de correctores externos. La he autocorregido en su totalidad en un proceso largo, repetitivo y, a veces, un poco tedioso. Pero necesario y que forma parte del escribir mismo.

Pues resulta que estoy releyendo Lo que tenga... y hasta la página 127 (de 353) he encontrado tres erratas. Son pocas y no destacan de manera especial. O sea, no son faltas de ortografía ni grandes burradas que lleguen a molestar o a transgredir el sentido del texto. Si hubiera dado mi obra a corregir externamente... ¿se hubieran percatado de esas erratas? Siempre me quedará esa duda...

Desde luego erratas habrá siempre. Eso es verdad absoluta y hay que aceptarlo tal cual. Yo las he detectado incluso en publicaciones de grandes y famosas/os autoras/es en grandes y famosas editoriales. ¡Ah! Y cuando la obra viene traducida de otro idioma, pues no digamos.

Por cierto, sí, ya sé que apenas salida del horno debería de haber dejado pasar bastante tiempo más para releer mi novela. Pero suelo caer con facilidad en las tentaciones.

Claro que hay diferentes servicios al respecto: corrección orto-tipográfica y de estilo, por ejemplo. Todas ellas con muy buena intención, por supuesto.

En cuanto a la primera me sorprende que se suela ofrecer conjuntamente. Una cosa es la ortografía y otra la tipografía, ¿no? Aunque sí, ya sé que —desde una perspectiva sistémica— el todo es resultado de las partes, muchas veces indesligables. Si alguien desconoce la ortografía del idioma español, en este caso, más vale que se retire o que vuelva a su infancia y re-aprenda eso. Y en cuanto a la tipografía, es muy similar en todas las editoriales. Pero en caso de querer publicar en una determinada, pues ¡a fijarse en publicaciones anteriores! a ver cómo hacen...

¿Corrección de estilo? ¡Esto ya se sale totalmente! A ver, el proceso de escribir, sea el género que sea, supone ofrecer un estilo determinado, seguramente cuanto más enganchador para la lectora o el lector, mejor. Y ese estilo, que puede incluir frases o expresiones muy raras, larguísimas oraciones subordinadas o bellas y sencillas sujeto-verbo-predicado, no se aprende en las escuelas ni puede ser corregido por nadie. No se aprende, pero exige un, de nuevo, largo y profundo proceso del que quien escribe nunca estará absolutamente seguro de si lo ha hecho bien. ¿Qué es hacerlo bien? ¿Alguien lo sabe? Si, a más a más, quien escribe se sale un poco de la tradicional (e imposible) descripción de los hechos, pues pierde totalmente el control de su obra; también quien sigue la tradición.

En resumen: si necesitas corrección externa, deja de escribir y más bien dedica tu tiempo y tus esfuerzos a otras cosas.

¡Saludos!

Josep



jueves, 26 de noviembre de 2020

Publicada mi nueva novela "Lo que tenga que ser, será"

Imagen de portada: Guillermo Garcìa Figueroa, Memo G. https://www.instagram.com/megafi41/


Pues, como ya vengo anunciando, este blog parece más uno de Literatura que de Psicología. Y también hace tiempo que digo que la Psicología es una Ciencia del Lenguaje (2015, p. 256 y sigs.). Y este, el lenguaje, no es nada sin la conversación. 

Con un libro, sea del género que sea, conversamos. Parece bastante verosímil pensar que lo leemos, ¿no?. Pero también hablamos con él, con sus personajes; reflexionamos juntas y juntos; a veces lo comentamos con amigas y amigos. Y con todo ello, desde la pura lectura aparentemente solitaria hasta el diálogo con otras personas ponemos en marcha el lenguaje simbólico y su aplicación práctica, la conversación, repito.

Y, ¿qué otra cosa es la Psicología más que lenguaje en acción?

Mi nueva novela ya está disponible (por ahora mismo solo en territorio español y en papel; pero pronto en otros lugares y también en formato electrónico). 

Aquí va un enlace informativo y con el primer capítulo: Lo que tenga que ser, será | Josepseguidolz.

Y aquí el enlace de compra, si te apetece: Comprar Lo que tenga que ser, será de Josep Seguí Dolz en LibrosCC - Comprar Libro.

¡Espero que te guste! Saludos,

Josep

www.josepseguidolz.info

Referencia: Seguí Dolz, Josep (2015). Mentalidad humana. De la aparición del lenguaje a la psicología construccionista social y las prácticas colaborativas y dialógicas. Amazon CreativeSpace. Mentalidad humana | Josepseguidolz.



miércoles, 9 de septiembre de 2020

El nombre del Nilo es el Nilo...


 

Uno de los momentos más brillantes de Sócrates/Platón está en el Cratilo. Y lo de la caverna y todo ese rollo, pues vamos a dejarlo estar.

Con la Patrística católica (más de mil años durante la Dark Age, la Edad Media) predomina el esencialismo divino, claro. La caverna vence a la palabra, como no puede ser de otra forma dadas las circunstancias contextuales.

Hay un momento hacia finales del siglo XI en que Abelardo -sí, el de Eloísa- y su discípulo, Roscelino, debaten acerca de si la esencia de las cosas está propiamente en ellas o en lo que se dice de las mismas, dando lugar al 'primer nominalismo'. El debate termina pronto. La esencia no está ni en las cosas ni en las palabras; está en Dios. Por cierto, durante esos cientos de años oscuros Aristóteles está prohibido por la Patrística, claro; su lógica filosófica es inadmisible para el Poder de la Iglesia Católica. La obra del estagirita nos llega a través de traducciones de filósofos judíos y árabes y no se empiezan a leer/conocer hasta poco antes del Renacimiento.

El problema de Dios (y su existencia) había quedado prácticamente resuelto ya en el siglo III cuando Plotino (neoplatónico, por cierto) dijo más o menos que Dios es lo que no se puede conocer. Si esto es así (y también que Él es la esencia de todo), tampoco se puede conocer eso, la esencia (sic), excepto que, si la hay, esté en otro lugar más terreno, déjame decirlo así.

Y es curioso que no nos quede nada escrito por mi admirado Roscelino di Compiegne; tan solo una carta a su maestro (ya ex en esos momentos), Pedro Abelardo. En tiempos de hogueras es fácil imaginar dónde terminaron sus (posibles) obras. En La esencia de las cosas, https://www.josepseguidolz.info/la-esencia-de-las-cosas me permito novelar algunas posibles reflexiones del de Compiegne.

En la actualidad -tiempos de 'realismo inocente', como me atrevo a calificar, y de postverdad- la esencia no está en las propias cosas; eso sería de un materialismo y empirismo que los inocentes no pueden admitir. Tampoco está en las palabras. Eso, según ellos, es racionalismo (pero no, -como dice de manera bastante provocativa mi amigo el catedrático de Psicología social de la UAB, Lupicinio Íñiguez, sería en todo caso palabrerismo (¡me apunto!)-.

Entonces... ¿dónde? ¿O es que no la hay (esencia, digo)?

¡Saludos!



sábado, 5 de septiembre de 2020

Lanzamiento libro sobre Tom Andersen

 


¡Nos vemos!

(Se agradece difusión)
HORA: Buenos Aires (Argentina)
Estimada/o amiga/o,
Desde el TILAC (Consejo Latino Americano, España y Portugal del TAOS Institute), por la presente tenemos el honor y el gusto de invitarte al lanzamiento del libro, “Palabras, Movimientos y Emociones. Nuestro homenaje a Tom Andersen”, editado por Adela G. García (Argentina), Leticia G. Rodríguez (Paraguay) y Helena Maffei Cruz (Brasil) con el apoyo del TILAC, el próximo día 21 de setiembre, a las 14:00 horas (Argentina).
El evento tendrá lugar por videoconferencia-zoom y contará con la participación de las editoras y autoras-es.
Palabras , Movimientos y Emociones surgió alrededor del décimo aniversario de la partida de Tom Andersen como una forma de honrar su legado en nuestro campo. Los procesos reflexivos han influido en las ideas y prácticas de nuestra comunidad desde entonces. Durante 18 años, Tom visitó América del Sur y desarrolló vínculos estrechos con muchas/os de nosotras/os. El libro está escrito por las/os autoras/es que aceptaron la invitación enviada a las/os Asociadas/os de Taos de habla hispana y portuguesa a través de TILAC (Taos Institute Latin America) durante el III Congreso del ICCP celebrado en Tenerife, España (2017) y por mail. Las/os Asociadas/os de Argentina, Brasil, Chile, México, Portugal y España que aceptaron la invitación son los veintitrés autores/as del libro. Está escrito en Español y Portugués respetando el idioma elegido por las/os escritoras/es. Algunos de ellas/os destacaron su influencia habiéndose conocido personalmente con Tom, otras/os por su conexión a través de sus escritos, videos y / o conferencias.
Puedes descargar el libro de forma totalmente gratuita aquí:
Aquí tienes el enlace a Zoom:
Taos Institute Groups le está invitando a una reunión de Zoom programada. Tema: TILAC Presentación libro Tom Andersen Hora: 21 sep 2020 02:00 PM Buenos Aires (comprueba, por favor, la equivalencia horaria en tu lugar de conexión)
Unirse a la reunión Zoom
ID de reunión: 892 6687 9470
Código de acceso: 480989
El evento tendrá una duración aproximada de una hora y media, es totalmente abierto (no hace falta inscripción previa y puedes invitar a amigos, colegas, estudiantes,…) y se desarrollará en Español, Portugués y Portuñol.
Esperamos te encuentres bien y poder verte en la fecha señalada,
A nombre de las editoras: Adela G. García (Argentina), Leticia G. Rodríguez (Paraguay) y Helena Maffei Cruz (Brasil).
A nombre del TILAC: Oriana Vilches-Álvarez (Chile), Karin Taverniers (Argentina), Lia Ganc (Brasil), Jeannette Samper (Colombia), Roxana Zeballos (Perú), Nelly Chong (Perú), Luis Miguel Neto (Portugal), Helena Marujo (Portugal), Paola Kohler (Paraguay), Josep Seguí (España).