viernes, 4 de noviembre de 2016

Hacia un construccionismo cultural...


Foto: producción propia. Huelga general en España. 29 de septiembre de 2010

Más de una y más de dos lectoras o lectores pensaréis que por qué cambiar el concepto de lo social por el de lo cultural si al fin y al cabo son lo mismo. Y ese pensamiento no es malo, efectivamente. Sin embargo manifiesto mi desacuerdo: lo social y lo cultural no son lo mismo, si bien tienen bastantes algos en común.

Permíteme explicar que veo lo social como una parte del magma de la realidad que está ya estructurado; incluso demasiado estructurado (ver fotografía). Vamos a decir que la mejor identificación de las estructuras sociales son las instituciones. Sí, la familia, la escuela, la pareja, el matrimonio, la empresa, la policía, el grupo religioso, el sindicato,... Y asuntos que aparecen fuera de las estructuras sociales terminan siendo absorbidos por ellas. Por ejemplo, el matrimonio igualitario (1).

En este último caso, aquéllo que apareciera hace años como una monstruosidad anti-social -y que aún se le aparece así a bastantes mentes-, la homosexualidad, se va incorporando poco a poco a la normalidad estructural social.

Que todas estas estructuras sociales -desde la familia nuclear más tradicional a la diversidad familiar a que invita el matrimonio igualitario- se institucionalicen no es ni bueno ni malo; no soy quien para juzgar, ni mucho menos condenar, nada.

Todas estas esctructuras e instituciones son construcciones humanas; no nos vienen dadas de antemano (Berger y Luckmann, 1966). De acuerdo. Y seguramente como tales son sociales. También de acuerdo. Y este es un magnífico punto de partida para comentarios psicosociales acerca de la realidad humana. Desde ese punto de partida venimos hablando más o menos quienes nos reconocemos adictos al paraguas filosófico del llamado Construccionismo Social (CS).

Como seguro que sabes, Kenneth J. Gergen -fundador y presidente del Taos Institute (2)- en el año 1973 empieza a dar un giro más psicologicista al todavía no reconocido como CS; pero que ya había tenido un buen punto de partida con Berger y Luckmann, aunque quizás un poco demasiado sociologicista para algunos en este caso. Y Gergen va dando estirones a cómo es eso que todo se construye socialmente y va apuntando a algo que tendrá su presencia clara en el año 2009: el Construccionismo Relacional. A partir de aquí ya no todo es social, sino relacional, fruto de las interacciones y relaciones entre las personas y -me permito añadir- las cosas. Entendiendo las cosas en un sentido muy amplio: todo lo que existe -tangible o intangible- y que se puede nombrar, es decir, simbolizar. También lo que existirá.

Sin abandonar, ni mucho menos, el concepto de lo social como tal y como vengo usando hasta aquí, el concepto de relación me parece apasionantemente acertado. La relación, junto con la respiración, es lo primero imprescindible para sobrevivir cuando llegamos a este mundo. A partir de ahí todo lo demás. Esto implica un cambio de mentalidad importante que nos lleva necesariamente a un cambio de acción. Las realidades se construyen en la relación. Y así, se pueden transformar justo en ese espacio relacional. A través de la conversación (Anderson, 1997), el diálogo (Bakhtin, 1981) y, parece tener sentido, el lenguaje.

Me parece que esa una de las cosas imprescindibles para sobrevivir -la respiración- tiene unos componentes previos biológicos. Yo no sé nada de biología y por eso no entro a fondo en el asunto; asunto, por otro lado, que no es objeto de este escrito. Pero, ¿cuáles son los componentes previos de la relación? Una buena respuesta a este asunto sería que lo social. Pero el cambio de mirada a que te estoy invitando me lleva a pensar que eso, lo social, está demasiado encorsetado por estructural e institucional. Y me parece que ya en ese momento del nacimiento biológico empiezan a entrar en juego muchos otros elementos del magma de la realidad: efectivamente, elementos culturales.

Para mí la cultura -vehiculada por el lenguaje simbólico- es todo; lo institucional, pero también lo magmático. Incluso lo que todavía no existe, pero existirá. La cultura es incontrolable e impredecible. No es lo que nos enseñan en las escuelas o en las iglesias; tampoco lo que no nos enseñan ahí. No es lo que aprendemos en la calle, aunque un poco sí; ahora mucho de lo que aprendemos en las calles electrónicas, claro. No es Mozart ni Cervantes ni Picasso. La cultura es ese magma colectivo a que me refiero. Está ahí, pero no se ve. Es en este sentido en el que sería algo espiritual, aunque sin trascendencia. Sin trascendencia porque aunque ahí estuviera, no nos servía para nada antes de nacer y tampoco tendrá ninguna utilidad cuando muramos.

Pero mientras tanto sí, sí que sirve y tiene una utilidad. Es en ese magma cultural que nunca seremos capaces de organizar, estructurar e institucionalizar donde están los recursos que nos permiten llevar -como personas, como grupos, como comunidades- unas vidas más o menos equilibradas y con sentido (insisto: digo "más o menos"). Vidas parcialmente fuera de lo puramente social-institucional; pero también parcialmente protegidas de "... caballos alados y dragones de fuego” (Deleuze y Guattari, 1993, pág. 237). 

Fuera de eso, de lo instituicional y lo magmático colectivo-cultural -que no son procesos antagónicos; aunque a veces sí- probablemente solo haya locura. Lo gracioso de esto es que muchas veces dentro, también. Pero como sigo sin ser juez me permito decir que a lo mejor la locura no es tan mala. Lo dejamos para otro día.

Para conocer algunos antecedentes de todas estas ideas sobre las que vengo trabajando últimamente te recomiendo mi libro Mentalidad humanahttp://www.mentalidadhumana.info.
También mi próximo seminario por videoconferencia fundamentos del Construccionismo Social, http://www.umansenred.com/cursoconstruccionismo.
Ahora me voy a seguir trabajando intensamente en la organización del III Congreso Internacional de Prácticas Colaborativas y Dialógicas, http://www.iccpcongress2017.org/presentacion.

¡Saludos!!!

Josep

Notas:

(1) En España habría otros ejemplos: el caso del movimiento 15M y su institucionalización a través del partido político Podemos. Y más, por supuesto.
(2) El Taos Institute es la organización global en la que nos agrupamos las personas que trabajamos más o menos desde estas ideas a nivel mundial, http://www.taosinstitute.net.

Referencias:

Anderson, Harlene (1997), Conversation, Language, and Possibilities. A Postmodern Approachh to Therapy. New York: BasicBooks.
Bakhtin, Mikhail M. (1981). The Dialogic Imagination. Four Essays. Austin: Univesity of Texas Press.
Berger, Peter L. y Luckmann, Thomas (1966), La Construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu.
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix (1993),  ¿Qué es la filosofía? Barcelona: Anagrama.
Gergen, Kenneth J. (1973), Social Psychology as History. Journal of Personality and Social psychology, 26(2), 309-320.
Gergen, Kenneth J. (2009), Relational Being. Beyond Self and Community. Oxford: Oxford University Press.