domingo, 24 de mayo de 2020

De mi nueva novela, "Lo que tenga que ser, será"

Portada provisional. Foto: UnSplash

Hola. Soy Josep, Josep Seguí, el autor de esta novela. Si te parece bien vamos a hacer un receso; vamos a darnos un descansito. Y, de paso, hacemos un repasito. Si no te parece oportuno, puedes pasar tranquilamente a la parte tres. Ningún problema.
Los acontecimientos, como verás, siguen desarrollándose con más o menos prisa o con más o menos pausa. Vas a ver que muchas de las personas que han aparecido por aquí siguen haciéndolo. Otras no. Sinceramente, y a pesar de ser yo quien está escribiendo todo esto, las que no vuelven a aparecer no sé muy bien por qué. No es porque se hayan muerto, ya que algunas de las muertas, como Genoveva o la propia hija menor de Jose, el protagonista, están en el más allá y siguen aquí al mismo tiempo. Como digo, que esto sea así no es responsabilidad mía. En todo caso habría que preguntarle a Dios o al Destino o a alguien que posea algún tipo de poderes especiales de los que yo carezco. O incluso cabría preguntar al protagonista-narrador; aunque él no tiene poderes más que los propios de un psicoanalista que es capaz de interpretar la mente humana. Aunque poco. Yo, personalmente, solo puedo jugar con las palabras, los recuerdos y la imaginación como he venido haciendo hasta ahora. O sea, con el lenguaje. Y seguiré más o menos así hasta que la narración termine. Aunque, de acuerdo con la psicóloga norteamericana Harlene Anderson, las narraciones —como las conversaciones, en palabras suyas— no terminan nunca.
A partir de la parte cuatro irrumpe con potencia una persona que adquiere un protagonismo muy especial en la vida del doctor Gómez: Yanice. Ella ha estado ya por aquí de una manera bastante tangencial. Desde esa parte, sin embargo, su protagonismo es tremendo. Ya lo verás. Y tal vez te emociones con algunas de las cosas que pasan. Yo, personalmente, he de decir que estoy fascinado con ella. Ya me contarás qué te parece a ti cuando llegue el momento.
A ver, resumamos. Además de Kerena que tiene una presencia casi absoluta en todo el libro (y la seguirá teniendo hasta el final, como verás), siguen presentes tres de las otras chicas que aparecen al principio: Marta, Genoveva y Lilith. Las tres fueron atendidas por Jose en su consulta psiquiátrica. ¿Tiene esto algo que ver con el posterior desarrollo de los acontecimientos, bastantes de los cuales ya conoces? Yo creo que no, que todo es más bien fruto de la casualidad. Pero no puedo negar que hay algunas pistas que las conectan ya desde entonces y lo siguen haciendo ahora. Si acaso, yo dejaría esto como una intuición. Seguir esas pistas seguramente haría esta novela interminable, ya que son indicios mentales. Y, según mis humildes ideas como psicólogo, la mente es infinita. Y, en general, insondable. O sea, que si intento dar a la narración una linealidad más allá de su propia lógica interna, lo más probable es que nos pasemos páginas y páginas dando vueltas en círculos. No encuentro una estructura racional o de causa-efecto más allá de lo que has leído hasta ahora o leerás próximamente. De haberla, la estructura, es más bien rizomática. O sea que no sabemos dónde va a volver a aparecer tal o cual persona, qué va a hacer, cuál va a ser su singularidad en próximos desarrollos de los acontecimientos.
Creo que de Kerena no hace falta que te explique mucho más. Aunque tal vez ella te sorprenda un poco en lo que queda de narración. No mucho. Al fin y al cabo es bastante previsible, ¡qué le vamos a hacer!
Marta es la que fue prostituta de lujo, ¿la recuerdas? Muere en un accidente pero sigue viva. ¿Sabes cómo es eso o por qué? Yo tampoco. Y eso que Gómez le pregunta. Pero no hay respuesta. De su marido apenas sabemos nada. De su amante, Pablo, sí. Es el del barco, un fascista de alto nivel.
Genoveva es la que fue modelo de moda de jovencita. La que sus padres biológicos son hermanos y él la viola a ella, a su hermana, y esta se queda embarazada de la chica y no aborta porque entonces no está bien hacerlo. También la viola a ella, a la chica, su hija. Y mata a su madre y después se suicida. Más tarde Geno tiene un bebé y a los dos meses se acuesta con su ginecólogo. Su marido se entera (tampoco sabemos mucho de él) y la mata en el BMW® en Finisterre muriendo también. ¿Correcto? Pero sigue viva. Insisto en que desconozco los motivos.
Lilith es la que es la paciente más difícil de nuestro psiquiatra protagonista de la historia. La que es buena estudiante y creyente practicante católica. La que no tiene amantes. Sí que sabemos algo de su marido, Manuel. Nos lo cuenta ella misma; pero después desaparece de escena. Invoca en varias ocasiones a un tal Helio. Creo que es un ángel espiritual. Y también creo que tiene algo que ver con Kerena (de quien Lilith se hace especialmente amiga). Pero el narrador-protagonista no nos da muchas más pistas ni hace explícita esa tenencia que ver. Así que podemos o bien olvidarlo o bien imaginar cualquier cosa de él. Del tal Helio. Si quisiéramos hacerlo. Aunque creo que no es necesario invertir mucho tiempo en ello.
Resumiendo, que las tres chicas, con sus diversas historias que, al fin y al cabo, son ellas —como todas y todos somos nuestras propias historias—, coinciden con Kerena seguramente también por casualidad en el Bar de la Esquina. Poco a poco descubren más o menos quién es ella y se alían para defenderla del supuesto ataque que le lanza el psiquiatra junto a Yanice y su muerta hija, Karol, más adelante. Esto todavía no ha ocurrido y no quiero adelantar acontecimientos, por supuesto. Pero bueno, así nos vamos situando un poco.



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